Madama Morte

Moda y Muerte

En un texto denominado Le operette morali (1827), el poeta y erudito italiano Giácomo Leopardi escribe un diálogo muy elocuente aunque inquietante. Se presenta la Moda ante la Muerte y le revela que es su hermana. Ante tan sorpresiva declaración, la incrédula Muerte parece olvidar lo que la Moda le recuerda de inmediato: ambas son hijas de la Caducidad. Tanto la una como la otra son inclementes en eso de cumplir la misión a la que están destinadas desde el comienzo de los tiempos. “Yo persuado y obligo a todos los hombres a sobrellevar día a día mil esfuerzos e incomodidades y a menudo dolores y sufrimientos, y algunos a morir gloriosamente por el amor que me profesa”, señala con orgullo la Moda. La Muerte, comprensiva, termina aceptando la compañía de su hermana más pequeña.

Este significativo texto sobre la Moda -escrita con mayúsculas- señala el camino que, en lo sucesivo, continuarán los intelectuales europeos al momento de analizar tan vasto paraje de la cultura. La moda es un ámbito en el que el pensamiento filosófico y las disciplinas modernas, como la sociología y la psicología social, han realizado intentos aproximativos de análisis y definiciones.

Cuando alguien asegura no interesarse por estos asuntos, desdeña la posibilidad de entender su propio comportamiento, pues moda es “manera”: el ser es un ser social y ha establecido modos de vincularse. Estos modos repetidos hasta la saciedad se imponen y, paradoja, dejan de ser novedad para convertirse en norma, costumbre, hábito. Así que nadie está ajeno a la moda, entendida ésta como una expresión de humanidad incuestionable.

Como el bebé que aprende a utilizar sus gestos para comunicarse, la persona que se introduce en el estudio de la moda comprende de inmediato su enorme elocuencia. Sin embargo, como el niño -pronto descubre su mortalidad al registrar por vez primera el dolor-, sólo el estudioso de la moda comprende su principal rasgo, verbigracia, su carácter efímero.

La Moda y la Muerte, humanizadas por el poeta romántico, tienen algo más en común. Restauran infatigablemente el mundo, evitando el aburrimiento. La Muerte lo logra cortando la respiración. La Moda lo consigue eludiendo la repetición. A ninguna le atrae la eternidad. ¿Cómo para qué?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *